Que un barril adicional salga de Irak por una ruta alternativa no garantiza que un cargamento importado llegue con la misma rapidez ni al mismo precio. Esa diferencia se está volviendo central para las perspectivas económicas del país. En una sesión parlamentaria del 20 de septiembre, el ministro de Petróleo afirmó que las exportaciones se habían recuperado hasta superar los cuatro millones de barriles diarios tras caer por debajo de 200.000 cuando asumió el cargo, en medio de la guerra regional. Sin embargo, la información recogida en Bagdad describe importaciones retrasadas, productos más caros y un dinar más débil en el mercado paralelo que al tipo oficial.
Ambas observaciones pueden ser ciertas. El volumen exportado, los ingresos obtenidos, el acceso a divisas y la llegada física de importaciones son etapas distintas. El reto de Irak es conseguir que la recuperación de la primera alcance a las demás.
Se recuperan los barriles; los ingresos son menos claros
Irak tiene escaso margen de protección frente a un choque petrolero. El Banco Mundial estima que el petróleo representó el 88 % de los ingresos públicos y el 91 % de las exportaciones de mercancías en 2025. Por tanto, una interrupción de rutas afecta tanto a la principal fuente de financiación presupuestaria como a la entrada de divisas con las que se pagan importaciones. Según el organismo, el conflicto y el bloqueo del estrecho de Ormuz redujeron con fuerza la capacidad exportadora iraquí y frenaron la producción.
El testimonio del ministro en septiembre apunta a la recuperación de parte de esa capacidad. Se trata de una declaración oficial ante el Parlamento, no de una serie publicada y auditada de forma independiente sobre cargamentos embarcados o cobros. En la misma sesión, el responsable de la comercializadora estatal SOMO situó la capacidad exportadora de aquel día en 4,254 millones de barriles. Capacidad, crudo bombeado y petróleo vendido no son equivalentes. La sesión también describió descuentos negociados con navieras dispuestas a ejecutar contratos durante la crisis. Aunque salgan más barriles, el precio efectivo, las condiciones de transporte y el momento del pago determinan los dólares que recibe la economía.
La salida del norte ilustra otra distinción. Associated Press informó de que Irak y Turquía firmaron en agosto un acuerdo de un año que contempla un mínimo de 750.000 barriles diarios por el oleoducto hacia Ceyhan. Es una condición del acuerdo y una ruta de diversificación, no una prueba de que desde entonces haya circulado diariamente todo ese volumen. Puede reducir la dependencia del transporte por el Golfo, pero no determina por sí sola cuánto obtuvo Irak por cada cargamento.
Las importaciones afrontan otro recorrido
Las rutas de exportación y las de importación tienen obstáculos distintos. La crónica de Al Jazeera del 26 de septiembre describe comerciantes que afrontan trayectos más largos para mercancías chinas y mayores costes de flete y combustible. El dueño de un supermercado de Bagdad dijo que los productos importados de su tienda se habían encarecido entre un 25 % y un 30 %. Es la experiencia de un comerciante, no una medida nacional de inflación; aun así, muestra cómo un problema de transporte puede llegar al estante.
El mercado iraquí de combustibles refuerza esa idea. En la sesión parlamentaria, el ministro de Petróleo afirmó que el país aún necesitaba importar al menos cinco millones de litros diarios de gasolina para cubrir la diferencia entre la producción de las refinerías y el consumo. En la sesión se vinculó la dificultad para importar con la guerra regional y se trataron las colas en las gasolineras. Un país puede vender más crudo y seguir sin disponer de suficiente combustible refinado donde lo necesitan los consumidores; entre ambos resultados están el refino, el transporte y el acceso a las importaciones.
Para un importador o minorista, el coste relevante va más allá del precio mundial de una materia prima. Flete, seguro, combustible, plazo de entrega y tipo de cambio utilizado para pagar a proveedores forman parte del precio de llegada. Este mecanismo hace menos segura una rápida bajada de los precios en las tiendas de lo que sugeriría un repunte de las exportaciones declaradas de crudo. Es una inferencia a partir de los obstáculos documentados, no una previsión de inflación iraquí.
Dos precios del dinar y explicaciones enfrentadas
Al Jazeera informó de un tipo paralelo de unos 1.600 dinares por dólar la semana anterior, moderado después a unos 1.575, frente a un tipo oficial cercano a 1.300. La brecha importa porque las empresas que no obtienen dólares por los canales autorizados al tipo oficial pueden afrontar un coste mayor en moneda local. El reportaje describe esa presión, pero un precio en el mercado informal no revela por sí solo el volumen de reservas del banco central ni cuántas solicitudes válidas de financiación comercial fueron rechazadas.
El Banco Central de Irak declaró el 19 de septiembre que disponía de reservas exteriores suficientes para atender las solicitudes oficiales de divisas destinadas a financiar el comercio, liquidar operaciones con tarjetas bancarias y proporcionar efectivo a viajeros al tipo autorizado. Afirmó que seguía financiando el comercio exterior por los canales aprobados y atribuyó el alza del tipo paralelo a la especulación y a las expectativas ante la tensión geopolítica. Es un contraargumento sustancial frente a la idea de una escasez general de dólares. También es una declaración de la institución responsable del sistema, no un desglose publicado del acceso de cada importador o de los tiempos de tramitación.
Las posibles explicaciones no se excluyen. La prima paralela puede reflejar expectativas o demanda informal aunque las reservas oficiales sean suficientes. Algunas empresas pueden encontrarse con problemas de documentación, requisitos o plazos sin que eso demuestre que la autoridad monetaria se haya quedado sin dólares. La información disponible aquí no cuantifica esas fricciones, por lo que atribuirles toda la subida de precios exageraría lo que sabemos.
De los cargamentos a los estantes
La siguiente prueba requiere varias observaciones conectadas, no un único titular sobre exportaciones. Los volúmenes mensuales verificados de cargamentos y los ingresos efectivos por ventas mostrarían si la recuperación descrita por el ministro se convierte en dólares después de descuentos y costes de transporte. El caudal real del oleoducto mostraría si el acuerdo de Ceyhan se ha vuelto una alternativa operativa. Los plazos de llegada de importaciones, la disponibilidad de gasolina y los datos de operaciones de financiación comercial al tipo oficial indicarían si los comerciantes pueden convertir esos dólares en bienes a un coste previsible.
Si mejoran esos indicadores mientras se estrecha la prima del mercado paralelo, habrá más base para afirmar que el repunte exportador alivia la presión económica general. Si aumentan los ingresos por cargamentos, pero persisten los retrasos y precios de las importaciones, es más probable que la limitación restante esté en la logística, el refino o el acceso a la liquidación de pagos. Por ahora, las cifras estructurales del Banco Mundial, las afirmaciones oficiales de recuperación y los testimonios de comerciantes permiten una conclusión más limitada: que salga más petróleo de Irak es una señal favorable de reparación, pero aún no demuestra que el coste de introducir bienes se haya normalizado.