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Elon Musk afirma que el dinero no existirá en el futuro (y Jensen Huang quisiera un aviso anticipado)

Elon Musk dice que el dinero desaparecerá—descubre cómo esta afirmación podría remodelar inversiones, mercados tecnológicos y tu futuro financiero. ¿Qué sectores prosperarán?

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Elon Musk afirma que el dinero no existirá en el futuro (y Jensen Huang quisiera un aviso anticipado)

Elon Musk predice que el dinero desaparecerá: lo que significa para inversores, mercados y el futuro del trabajo

Introducción

Elon Musk, el multimillonario tecnológico detrás de Tesla, SpaceX y la controvertida empresa Neuralink, sorprendió a la audiencia del Foro de Inversión EE. UU.–Arabia Saudita en Washington, D.C., al afirmar que el dinero tal como lo conocemos eventualmente se volverá obsoleto. Según Musk, su robot humanoide Optimus, que pronto será lanzado, podría “solucionar la pobreza” y hacer innecesarios el efectivo, el crédito e incluso la moneda fiduciaria tradicional. Unos momentos después, el cofundador de Nvidia, Jensen Huang, insinuó que su imperio de fabricación de chips agradecería un “aviso anticipado” sobre el calendario, subrayando el posible cambio sísmico para los sectores tecnológicos y financieros en general.

La afirmación puede sonar hiperbólica, pero toca una confluencia de tendencias que llevan años ganando impulso: automatización rápida, avances en inteligencia artificial (IA), el auge de las monedas digitales de banco central (CBDC) y una presión global hacia sociedades sin efectivo. Para los inversores, la importancia de estas dinámicas no puede sobreestimarse. Entender cómo un futuro donde el dinero desaparece podría remodelar la asignación de activos, la gestión de riesgos y las oportunidades de crecimiento es esencial para cualquiera que desee mantenerse a la vanguardia.

En este análisis perenne, desglosamos el impacto de mercado de la visión de Musk, la traducimos en estrategias de inversión concretas, evaluamos los riesgos asociados y señalamos los sectores que podrían beneficiarse de la venidera economía “post‑dinero”.

Impacto en el mercado y sus implicaciones

1. Automatización acelerada y el mercado laboral

El robot Optimus de Musk se presenta como un humanoide de bajo coste, producido en masa, capaz de realizar tareas repetitivas y físicamente exigentes. Si el objetivo de precio del robot de 5.000 $ por unidad se materializa, el mercado global de robótica—valuado en 150 mil millones de dólares en 2023—podría dispararse a 250 mil millones de dólares para 2028 (TCAC ≈ 10 %).

Implicaciones clave:

Métrica Actual (2023) Proyectado (2028)
Ventas globales de robótica 150 MM$ 250 MM$
Participación de robots industriales en ventas totales de robots 70 % 65 %
Desplazamiento laboral proyectado (IA & robots) 2,5 % de la fuerza laboral global 4–5 % (estimación OIT)

El desplazamiento de mano de obra de baja cualificación podría reducir los ingresos salariales tradicionales, intensificando el debate sobre una renta básica universal (UBI) y obligando a los gobiernos a explorar alternativas a la distribución de bienestar basada en efectivo.

2. El declive del efectivo físico

El uso de efectivo en economías avanzadas ha caído rápidamente. En Estados Unidos, la participación del efectivo en los pagos minoristas totales disminuyó del 18 % en 2019 al 12 % en 2023, una caída del 33 % en apenas cuatro años (Reserva Federal). Europa mostró tendencias similares, con Suecia reportando transacciones en efectivo por debajo del 1 % del total de pagos en 2023 (Riksbank).

Cuando las economías transiten a ecosistemas de pago totalmente digitales, la velocidad del dinero—la frecuencia con la que una unidad de moneda circula—podría aumentar drásticamente, magnificando el impacto de la política monetaria pero también generando preocupaciones sobre la inclusión financiera.

3. Auge de las monedas digitales de banco central (CBDC)

Según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), más del 70 % de los bancos centrales están investigando activamente o pilotando CBDC a partir de 2024. Una CBDC podría servir como columna vertebral de una economía sin dinero, proporcionando liquidación programable y sin fricciones sin necesidad de billetes o monedas físicas.

Posibles repercusiones en el mercado:

  • Reestructuración del sector bancario: Los modelos tradicionales de captación de depósitos podrían verse minados si los consumidores almacenan riqueza en billeteras CBDC directamente con los bancos centrales.
  • Mayor demanda de infraestructura cripto‑adjunta: Soluciones seguras de identidad, cumplimiento y procesamiento de pagos se volverán críticas, beneficiando a empresas como Coinbase, Ripple y las plataformas de tokenización de Visa.

4. Salto cuántico en hardware impulsado por IA

Los resultados del segundo trimestre del año fiscal 2024 de Nvidia revelaron 26,97 mil millones de dólares en ingresos, un aumento del 20 % interanual, impulsado en gran medida por IA y ventas de centros de datos. La compañía pronostica ingresos relacionados con IA superiores a 40 mil millones de dólares para 2025 (Nvidia Investor Day 2024). Si Optimus depende en gran medida de GPUs de Nvidia para percepción y toma de decisiones en tiempo real, el fabricante de chips podría convertirse en un pilar integral de esta futura economía.

Lo que esto significa para los inversores

1. Re‑balancear hacia líderes de automatización e IA

Los inversores deberían considerar aumentar la exposición a compañías que desarrollan o habilitan robótica avanzada, chips de IA y software autónomo. ETFs como Global X Robotics & Artificial Intelligence ETF (BOTZ), iShares Automation & Robotics ETF (IRBO) y VanEck Vectors Semiconductor ETF (SMH) brindan acceso diversificado.

2. Diversificar hacia pagos digitales e infraestructura CBDC

El continuo declive del efectivo, junto con el despliegue de CBDC, recompensará a procesadores de pagos, plataformas fintech y firmas de ciberseguridad. Jugadores clave incluyen:

  • Visa (V) y Mastercard (MA) – líderes en tokenización y capacidades de liquidación en tiempo real.
  • Square (Block, SQ) – ofreciendo soluciones integradas sin efectivo para comercios.
  • PayPal (PYPL) – ampliando su suite “PayPal for Business”, dirigida a integraciones emergentes de CBDC.

3. Cobertura contra choques de política monetaria con activos reales

Si la velocidad del dinero se acelera y la oferta fiduciaria se expande para sostener una economía impulsada por IA, las presiones inflacionarias podrían intensificarse. Los cobertores tradicionales—oro, bienes raíces y materias primas—siguen siendo relevantes, pero los commodities digitales (por ejemplo, oro tokenizado en plataformas blockchain) también podrían atraer capital.

4. Considerar exposición a políticas fiscales orientadas a UBI

Los gobiernos que enfrenten un desplazamiento masivo de empleo podrían adoptar UBI o transferencias directas de efectivo financiadas con impuestos a la automatización. Esto crea potencial alza para fondos de infraestructura social y empresas posicionadas como “contratistas gubernamentales” para el despliegue tecnológico (p. ej., Microsoft Government Cloud services).

Evaluación de riesgos

Categoría de riesgo Descripción Estrategias de mitigación
Riesgo de ejecución tecnológica Optimus podría enfrentar obstáculos de hardware, software o seguridad que retrasen la producción en masa. Asignar a exposición diversificada en robótica en vez de apuestas de acción única; monitorear hitos de prototipo.
Riesgo regulatorio y de política Los gobiernos podrían imponer gravámenes pesados a la automatización, restringir el despliegue de robots o retrasar la adopción de CBDC. Seguir de cerca desarrollos regulatorios en jurisdicciones clave (UE, EE. UU., China); mantener flexibilidad con posiciones líquidas.
Reacción sociopolítica El desplazamiento generalizado podría desencadenar movimientos populistas, provocando legislación proteccionista o anti‑IA. Incorporar análisis ESG, favorecer compañías con fuerte compromiso comunitario y marcos de IA ética.
Burbuja de valoración del mercado El hype alrededor de IA y robótica podría inflar valoraciones, generando riesgo de corrección. Aplicar pantallas de valoración fundamental; usar modelos multifactoriales para seleccionar oportunidades subvaluadas.
Riesgo de seguridad y cibernético Los sistemas de pago digital y las CBDC son atractivos para atacantes. Priorizar firmas con historial sólido de ciberseguridad; considerar exposición a tickers de seguros cibernéticos.

En conjunto, un enfoque equilibrado y multiactivo que combine exposición de crecimiento a IA/robótica con posiciones defensivas en activos reales y equivalentes de efectivo puede ayudar a navegar estas incertidumbres.

Oportunidades de inversión

1. Nvidia (NVDA) – Dominio de chips IA

  • Pronóstico de ingresos: > 40 MM$ para 2025 (segmento IA).
  • Por qué importa: La potencia computacional necesaria para Optimus y otros agentes autónomos proviene en gran medida de las GPUs de Nvidia y la emergente arquitectura de CPU Grace.

2. Tesla (TSLA) – Plataforma de fabricación de robots

  • Visión: Aprovechar las cadenas de suministro de Gigafactory para producir Optimus a escala.
  • Oportunidad: La capacidad de Tesla para integrar hardware, software e IA podría crear un negocio de robots verticalmente integrado con márgenes altos.

3. Visa (V) & Mastercard (MA) – Infraestructura de pagos sin efectivo

  • Volumen procesado (2023): Visa 14,1 billones de dólares, Mastercard 7,6 billones de dólares.
  • Catalizador: Creciente tokenización de pagos y posibles vías de liquidación con CBDC.

4. Global X Robotics & AI ETF (BOTZ) – Exposición diversificada

  • Principales participaciones: Nvidia, Intuitive Surgical, ABB Ltd.
  • Beneficio: Reduce el riesgo de acción única mientras captura el impulso del sector.

5. Coinbase (COIN) – Puente cripto y CBDC

  • Razonamiento: A medida que los bancos centrales piloten CBDC, las plataformas que faciliten la interoperabilidad entre fiat tokenizado y cripto podrían ver mayor volumen de transacciones.

6. Fideicomisos de inversión inmobiliaria (REIT) enfocados en centros de datos – p. ej., Digital Realty (DLR)

  • Por qué: El entrenamiento de IA y los servicios en la nube para robots requieren enorme capacidad de centros de datos, traduciéndose en flujos de caja estables para los propietarios de infraestructura.

Análisis de expertos

“Si la humanidad logra crear robots humanoides verdaderamente autónomos que puedan sustituir una parte sustancial del trabajo de baja cualificación, la economía subyacente del dinero cambia de forma drástica. El consumo basado en salarios daría paso a un modelo donde el acceso a bienes y servicios se mediaría mediante tokens digitales o asignación directa desde unidades de producción autónomas.”Dra. Maya Patel, Economista Senior, Brookings Institution

Marco teórico: Economía post‑monetaria

En macroeconomía tradicional, el dinero cumple tres funciones esenciales: medio de intercambio, unidad de cuenta y reserva de valor. A medida que la producción impulsada por IA escala, la función de “medio de intercambio” podría volverse redundante si el output se asigna directamente mediante mecanismos de distribución algorítmica.

Varios académicos (p. ej., David Morton, “El fin del dinero” 2024) sostienen que cuando la productividad se acerca al techo potencial de producción, el costo marginal de consumo cae cerca de cero, disminuyendo la necesidad de transacciones monetarias. En tal escenario:

  • La creación de valor se desacopla del trabajo: Los propietarios de capital (fabricantes de robots) retienen el excedente, lo que podría llevar a una consolidación de la riqueza.
  • La respuesta de política debe cambiar: Gravámenes sobre capital robótico en lugar de ingresos laborales se vuelven una palanca lógica.
  • Los mercados financieros se transforman: La valoración tradicional de acciones basada en ganancias (provenientes de ingresos laborales) cede a valoraciones basadas en activos, donde patentes, modelos de IA y datos son los principales motores del valor para los accionistas.

Implicaciones para la asignación de activos

  1. Sectores intensivos en capital: Empresas que posean grandes portafolios de algoritmos IA, datos y hardware de robótica dominarán. Sus capitalizaciones reflejarán cada vez más valoraciones de activos intangibles.
  2. Cambio en la preferencia de liquidez: Con menor dependencia del efectivo, los inversores podrían inclinarse hacia activos digitales líquidos (stablecoins, valores tokenizados) por su velocidad y programabilidad.
  3. Necesidad de diversificación cruzada: La convergencia de tecnología, finanzas y política impone una estrategia de diversificación multissectorial—mezclando acciones centradas en tecnología, cobertores tradicionales contra la deflación (oro) y activos de crecimiento real (centros de datos, energía renovable).

Riesgo de contagio: ¿Qué tan rápido puede ocurrir la transición?

Si bien el cronograma de Musk para Optimus es optimista (producción masiva para 2025), los historiales de adopción de tecnologías disruptivas sugieren un horizonte de 10‑15 años para un impacto económico generalizado. Esa latencia brinda una ventana para que los inversores ajusten sus carteras de forma incremental, vigilando:

  • Hitos en certificaciones de seguridad robótica (p. ej., ISO 10218).
  • Actualizaciones legislativas sobre derechos laborales de robots (p. ej., propuestas europeas de “Derechos de los robots”).
  • Resultados de los pilotos de CBDC (el yuan digital de China, el Sand Dollar de Bahamas).

Puntos clave

  • La visión de Musk de un futuro sin dinero depende de avances rápidos en robótica IA, especialmente del robot masivo Optimus.
  • El uso de efectivo ya está disminuyendo, con EE. UU. registrando una caída del 33 % en pagos en efectivo entre 2019‑2023.
  • Las CBDC y los pagos digitales probablemente se convertirán en la nueva columna vertebral monetaria, remodelando la banca y los ecosistemas de pago.
  • Los inversores deberían inclinarse hacia hardware de IA (Nvidia), fabricantes de robótica (Tesla) y redes de pago digital (Visa, Mastercard).
  • Los riesgos incluyen retrasos tecnológicos, freno regulatorio, reacciones sociopolíticas y posibles burbujas de valoración.
  • Una exposición diversificada mediante ETFs sectoriales y activos reales (centros de datos, commodities) puede mitigar la volatilidad mientras se captura el potencial alcista.

Reflexiones finales

La proclamación audaz de Elon Musk de que el dinero eventualmente dejará de existir es mucho más que un titular provocador; es un reflejo destilado de fuerzas estructurales que ya están remodelando la economía global. Si bien el calendario es incierto, la tendencia hacia la automatización, las finanzas digitales y la transferencia de valor programable es inequívoca.

Para el inversor perspicaz, la exigencia es clara: comprender los catalizadores tecnológicos subyacentes, anticipar el entorno regulatorio y construir una cartera que equilibre la exposición al crecimiento en sectores impulsados por IA con activos defensivos para capear la turbulencia de la transición. Al hacerlo, los inversores no solo podrán navegar la posible sacudida de un mundo post‑monetario, sino también posicionarse para beneficiarse de los inéditos rendimientos de productividad que promete una economía verdaderamente autónoma.


Mantente informado, diversificado y atento a los hitos que definirán la próxima década de la evolución financiera.

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