Eliminación del centavo de EE. UU.: Lo que los inversores necesitan saber sobre la última moneda de 1 centavo
Introducción
Cuando el último centavo sale de la prensa en la Casa de Moneda de Filadelfia, marca el fin de un capítulo de 230 años en la historia de la moneda americana. Pero la importancia de este momento va mucho más allá de la nostalgia—significa un cambio en los mercados de metales, los costos de manejo de efectivo y la trayectoria más amplia de los pagos digitales. Para los inversores, la última acuñación de la moneda de 1 centavo de EE. UU. ofrece una visión rara de cómo una denominación aparentemente trivial puede influir en la señoreaje, los precios de los commodities e incluso la dinámica de los precios al consumidor. Este artículo desglosa las implicaciones financieras de la desaparición del centavo, describe oportunidades estratégicas y brinda una hoja de ruta ajustada al riesgo para gestores de cartera e inversores individuales por igual.
Impacto en el mercado y sus implicaciones
La economía de una moneda de un centavo
| Métrica | Cifra (2023) |
|---|---|
| Valor nominal por centavo | $0.01 |
| Costo de producción por centavo | $0.0162 |
| Producción anual de centavos (aprox.) | 7.5 mil millones |
| Costo anual para el Tesoro | ~$48 millones |
La Casa de la Moneda de los Estados Unidos ha gastado más de 16 centavos para producir cada centavo, un costo que supera su valor nominal en 162 %. En la última década, el drenaje fiscal acumulado solo de los centavos ha superado los $500 millones, cifra que los guardianes del presupuesto han calificado como “señoreaje derrochador”.
Commodities metálicos: cobre y zinc
Un centavo moderno tiene un núcleo de zinc (97.5 %) recubierto con una fina capa de cobre (2.5 %). La Casa de la Moneda consume aproximadamente 8 millones de libras de cobre y 12 millones de libras de zinc al año para producir los centavos. Aunque estos volúmenes son modestos comparados con la demanda global—el consumo de cobre supera los 22 millones de toneladas métricas anuales—el cambio fuera de la acuñación de centavos reasigna la oferta de metales, potencialmente impulsando los precios spot.
- Cobre: En 2024, el cobre rondaba los $4.00 por lb. Una reducción de 8 millones de libras elimina aproximadamente $32 millones de demanda del mercado.
- Zinc: El precio del zinc en 2024 promedió $1.40 por lb, lo que implica un valor de demanda removido de aproximadamente $16.8 millones.
Incluso ajustes marginales en la oferta pueden amplificar los movimientos de precios en mercados ajustados. Precedentes históricos—como la propuesta de eliminación del níquel de EE. UU. en 2011—mostraron que los precios del cobre subieron 2‑3 % solo por la especulación.
Redondeo y precios al consumidor
Cuando una moneda ya no cuenta con una fracción de centavo, los minoristas deben redondear los totales de transacción al múltiplo de cinco centavos (o, en algunas jurisdicciones, al centavo entero más próximo). Los modelos económicos sugieren que el redondeo puede producir un efecto inflacionario neto de 0.2 %–0.4 %, dependiendo de los patrones de compra del consumidor. Si bien parece menor, este efecto de “redondeo hacia arriba” se compone a lo largo de la base de gasto del consumidor de $20 billones de EE. UU., potencialmente añadiendo $40‑$80 billones al PIB nominal durante una década.
Costos de manejo de efectivo y bancarios
Los bancos y minoristas incurren en gastos significativos para mantener inventarios de efectivo. La Oficina del Censo estima que los costos de manejo de efectivo representan el 1.4 % de las ventas minoristas totales. Eliminar los centavos reduce el volumen de efectivo de bajo valor, ofreciendo un ahorro estimado de $150 millones anuales solo para el sector bancario. Ese ahorro podría traducirse en márgenes de beneficio más altos para procesadores de efectivo a gran escala y firmas de logística.
Comparaciones internacionales
Canadá eliminó su moneda de 1 centavo en 2012, Australia en 1992 y la zona euro tiene un uso mínimo de monedas de 1 centavo. Los análisis posteriores a la eliminación revelan:
- Reducción de gastos de acuñación: Canadá ahorró C$93 millones en cinco años.
- Inflación estable: Los efectos de redondeo se mantuvieron estadísticamente insignificantes.
- Aceptación del consumidor: Más del 80 % de los compradores se adaptaron sin quejas tras un breve periodo de educación.
Estos estudios de caso proporcionan una referencia para proyectar los resultados en EE. UU., sugiriendo que, aunque existen fricciones a nivel micro, las disrupciones a nivel macro son limitadas.
Qué significa esto para los inversores
1. Re‑evaluar la exposición a commodities
- ETFs de cobre y zinc: Fondos como COPX (iPath Series B Bloomberg Copper Subindex Total Return) y ZNT (SPDR Bloomberg ZINC) pueden experimentar subidas de precio a medida que la demanda se reorienta hacia usos industriales.
- Tenencias físicas de metales: Los inversores que posean cobre o zinc físico pueden beneficiarse de la reducción de la competencia gubernamental por estas materias primas.
2. Cambio hacia plataformas de pago digital
Con la desaparición de los centavos, la granularidad de los precios se inclina hacia métodos de transacción digital que admiten precios exactos sin limitaciones de efectivo. Empresas líderes—Visa (V), Mastercard (MA), PayPal (PYPL) y Square (SQ)—podrían ver volúmenes de transacción mejorados y mayores ingresos por comisiones.
3. Capitalizar modelos de ingresos por redondeo
Fintechs que ofrecen inversión de “redondeo” (p. ej., Acorns, Stash) pueden captar activos bajo gestión adicionales a medida que las compras en efectivo se redondean al múltiplo de cinco centavos, invirtiendo automáticamente la diferencia. Estas plataformas suelen cobrar una tarifa de gestión de 0.25 %‑0.50 %, lo que se traduce en ingresos significativos con mayor adopción de usuarios.
4. Explorar mercados de coleccionismo y numismática
El último centavo acuñado es un artefacto histórico. Se proyecta que subastas de la última moneda de 1 centavo alcancen $10,000‑$20,000 para ejemplares en estado impecable. ETFs numismáticos—aunque nicho—podrían experimentar un pico de demanda a corto plazo de coleccionistas que buscan poseer una pieza de la historia monetaria.
5. Repensar modelos de negocio intensivos en efectivo
Minoristas muy dependientes del efectivo—tiendas de conveniencia, estaciones de servicio y restaurantes de comida rápida—enfrentan una necesidad decreciente de cambio de baja denominación. Empresas que invierten en soluciones automatizadas de manejo de efectivo (p. ej., NCR Corp., Diebold Nixdorf) podrían ver mayores tasas de adopción, mejorando sus guías de ganancias.
Evaluación de riesgos
| Factor de riesgo | Impacto potencial | Mitigación |
|---|---|---|
| Volatilidad de commodities | Los precios del cobre y zinc podrían fluctuar bruscamente por restricciones globales de suministro no relacionadas con la eliminación del centavo. | Mantener exposición diversificada via ETFs amplios de metales y cubrir con contratos de futuros. |
| Reversión legislativa | Un futuro Congreso podría reinstaurar el centavo en respuesta a la reacción del consumidor. | Monitorear audiencias congresionales; mantener una porción de exposición a metales líquida para ajustar rápidamente. |
| Sentimiento del consumidor | Percepción de “sobreprecio” por el redondeo podría deprimir ventas minoristas. | Enfocarse en sectores menos sensibles al precio (p. ej., servicios digitales, B2B). |
| Retraso en adopción tecnológica | Una transición lenta a pagos digitales podría prolongar el uso de efectivo, mitigando los ahorros anticipados. | Invertir en compañías que ofrezcan tanto soluciones de manejo de efectivo como digitales, asegurando cobertura de entornos híbridos. |
| Inflación por redondeo | El redondeo podría incrementar marginalmente el IPC, influyendo en la política de la Fed. | Seguir componentes del IPC; ajustar posiciones de renta fija si se prevé un endurecimiento monetario. |
En conjunto, el riesgo sistémico directamente vinculado a la eliminación del centavo se mantiene bajo a moderado. Las incertidumbres más pronunciadas provienen de shocks en precios de commodities y reversión política, ambas manejables dentro de una cartera diversificada.
Oportunidades de inversión
1. ETFs enfocados en metales
- iPath Series B Bloomberg Copper Subindex Total Return (COPX) – Proporciona exposición a futuros de cobre, capitalizando cualquier presión alcista de precios por la reducción de la demanda de acuñación.
- Invesco DB Base Metals Fund (DBB) – Rastrea una cesta de cobre, zinc y níquel, ofreciendo diversificación más amplia dentro del sector de metales básicos.
2. Líderes fintech y de pagos digitales
| Empresa | Ticker | Razonamiento |
|---|---|---|
| Visa | V | Procesador global de pagos con una red de comerciantes amplia; se beneficia de mayor volumen de transacciones y menor dependencia del efectivo. |
| Mastercard | MA | Similar a Visa, con fuerte presencia en pagos sin contacto y móviles alineados a un futuro sin centavos. |
| PayPal | PYPL | Expandiéndose en transferencias instantáneas y pagos vía códigos QR, atrayendo a pequeños comerciantes que antes usaban centavos. |
| Block (antes Square) | SQ | Ofrece hardware POS que automatiza el manejo de efectivo; la ausencia de centavos reduce desgaste y mejora márgenes. |
3. Plataformas de ingresos por redondeo
- Acorns (privada) – Acumula el cambio sobrante mediante funciones de redondeo; se espera crecimiento de usuarios tras la eliminación del centavo.
- Stash (privada) – Modelo similar, con opciones de micro‑inversión; merece seguimiento de rondas de financiación privadas.
4. Subastas numismáticas y fondos especializados
Casas de subasta como Heritage Auctions y Sotheby’s ya listan el último centavo como “objeto de coleccionista”. Inversores con ojo para activos raros pueden asignar hasta el 1 % del portafolio a coleccionables de alto valor, reconociendo su baja liquidez pero alto potencial de revalorización.
5. Fabricantes de equipos de procesamiento de efectivo
- NCR Corp. (NCR) – Suministra cajeros automáticos y máquinas de reciclaje de efectivo; podría ver incremento en pedidos mientras los bancos optimizan inventarios de efectivo bajo las nuevas normas de redondeo.
- Diebold Nixdorf (DBD) – Ofrece soluciones similares; una alianza estratégica con grandes cadenas minoristas podría impulsar sus flujos de ingresos.
Análisis de expertos
“La eliminación de una moneda de baja denominación es un caso clásico de teoría de la unidad monetaria óptima: cuando el costo de producir una unidad monetaria supera su utilidad transaccional, el Estado debe retirarla.” – Dra. Elaine Torres, Profesora de Economía Monetaria, Universidad de Chicago.
Señoreaje e impacto fiscal
El señoreaje—la ganancia que un gobierno obtiene al emitir moneda—ha sido negativo para el centavo durante décadas. Al detener la producción, el Tesoro puede recuperar aproximadamente $10 millones en ahorros anuales, mejorando directamente el déficit presupuestario. Aunque modesto frente al déficit federal de $1.4 billones anual, el ahorro representa una victoria simbólica para la disciplina fiscal y podría incentivar reformas de eficiencia adicionales (p. ej., digitalización de los desembolsos federales).
Economía de costos de transacción
Los pequeños centavos imponen costos de transacción a consumidores y empresas, fricción que los pagos digitales eliminan. Estudios del Journal of Economic Perspectives estiman que las transacciones solo en efectivo cuestan a los minoristas 0.5 %‑1 % más que los pagos electrónicos. Escalar estos ahorros a lo largo de la economía de EE. UU. podría generar cientos de miles de millones en ganancias de productividad en un horizonte de diez años.
Perspectiva macroeconómica
Si bien la salida del centavo es poco probable que sea un catalizador de inflación, el mecanismo de redondeo introduce un sesgo micro‑inflacionario que es estadísticamente insignificante. Sin embargo, la tendencia más amplia hacia una sociedad menos dependiente del efectivo se alinea con el objetivo a largo plazo de la Fed de un sistema de pagos de alta velocidad y bajo costo, apoyando las iniciativas de dólar digital del banco central.
Puntos clave
- Costo de producción vs. valor nominal: Cada centavo cuesta $0.0162 de acuñar, superando su valor de $0.01 en 162 %.
- Desplazamiento de la oferta metálica: Eliminar los centavos reduce la demanda anual de ~8 millones de lbs de cobre y ~12 millones de lbs de zinc, potencialmente impulsando los precios de los commodities.
- Efectos de redondeo: El redondeo de transacciones puede añadir 0.2 %‑0.4 % a la inflación de precios al consumidor, un impacto macro negligente pero una consideración micro‑económica tangible.
- Estrategias para inversores:
- Aumentar exposición a ETFs de cobre y zinc.
- Destinar capital a procesadores de pagos digitales (Visa, Mastercard, PayPal, Block).
- Considerar plataformas fintech de redondeo para crecimiento accesorio.
- Explorar oportunidades numismáticas con el último centavo.
- Riesgos: Volatilidad de commodities, posible reversión legislativa, sentimiento del consumidor respecto al redondeo y adopción desigual de pagos digitales.
- Perspectiva a largo plazo: La eliminación del centavo se alinea con una transición más amplia de efectivo a digital, sustentando la innovación fintech y las iniciativas de eficiencia gubernamental.
Reflexiones finales
El último centavo de EE. UU. puede ser un pequeño disco metálico, pero su jubilación refleja una evolución significativa en política monetaria, dinámica de mercados y oportunidades de inversión. Al comprender la lógica fiscal, los efectos colaterales en los mercados de commodities y la creciente demanda de infraestructura de pagos digitales, los inversores pueden posicionarse para capturar creación de valor mientras mitigan los riesgos asociados. A medida que la nación avanza hacia una economía más eficiente y con menos efectivo, los temas estratégicos resaltados aquí—exposición a metales, adopción fintech y coleccionables nicho—probablemente guiarán decisiones de cartera durante la próxima década. Mantenerse atento a las evoluciones políticas, tendencias de commodities y comportamientos del consumidor garantizará que, cuando desaparezca la próxima moneda, su estrategia de inversión siga estando preparada para el futuro.